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El voluntariado se hizo parte de sus vidas

En un principio puede que la curiosidad atraiga estudiantes al voluntariado pero basta con estar allí para querer compartir por siempre los talentos con personas que siempre sabrán agradecerlo

ALEJANDRA GRANADILLO (*)

Satisfacción y alegría son los sentimientos propios de los voluntarios, aunque algunos son llamados a permanecer como es el caso de estos dos estudiantes, a quienes no les bastó la carrera para desempeñar su voluntariado y ahora son los Coordinadores del Voluntariado Estudiantil.

Salir siendo otra persona

Pavel Gonzáles se encontró con el voluntariado cursando el segundo año de Educación en Ciencias Sociales. Se acercó por curiosidad y para su sorpresa descubrió que lo que allí aprendía le iba a servir para toda la vida. “Las cosas que no aprendí en la academia, las voy aprendiendo en el voluntariado”, expresó.

Sin embargo, Pavel asegura, que el querer ayudar al otro es una vocación que se lleva dentro, aunque la UCAB te da la opción de vivir esa experiencia y por tanto es algo que la caracteriza.

Durante estos años la universidad ha consolidado una imagen que provoca una percepción positiva por parte de las comunidades, para que con regocijo digan: ahí vienen los muchachos de la UCAB.

El trabajo es valorado cuando se asume la responsabilidad y el compromiso de ayudar a otros seres humanos. “La experiencia es satisfactoria, y por eso uno lo sigue haciendo”.

Como lo indica Pavel, el éxito del voluntariado está en la persistencia, en no dejarlo en la universidad. Una muestra de ello es Fe y Alegría, un movimiento que nace dentro de las paredes de la UCAB y hoy en día tiene una alcance internacional.

Como egresado de la universidad y Coordinador del Voluntariado Estudiantil, Pavel se ha dedicado a compartir su experiencia con los estudiantes que van ingresando al voluntariado, impulsándolos a valorar lo que a otros les hace falta.

El voluntariado hay que vivirlo

Por otra parte, Patricia Coronado mantiene un lazo con el voluntariado desde que inició su carrera en Educación Preescolar. Afirma que el voluntariado la ha hecho crecer en todos los aspectos de su vida, ya que ha aprendido mucho de las comunidades. “La experiencia no se puede describir con palabras, el voluntariado hay que vivirlo”, expresó.

Hay que tener en cuenta que “no todo se aprende en la universidad”, afirma Patricia, quien opina que el voluntariado ayuda a complementar la educación superior para formar estudiantes integrados.

Es por esta razón que el voluntario ucabista no sólo se diferencia de otras universidades, sino que se destaca entre los demás estudiantes, ya que como lo asegura Patricia “tiene un punto de vista más crítico”, por ello puede ver la realidad de una manera distinta.

De una u otra manera, lo importante a tener en cuenta es que todos somos iguales, sólo que no todos contaron con las mismas oportunidades. Por esta razón, la principal misión del voluntariado es brindarle oportunidades a quienes no la tuvieron y presentarle opciones diferentes.

(*) Estudiante de Comunicación Social