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La huella del Trabajo de Campo

Cada año los estudiantes se llevan sorpresas al realizar su Trabajo de Campo porque regresan con una lección de vida

 Alejandra Granadillo (*)
El Trabajo de Campo crea un contraste con la vida académica cotidiana, por eso las vivencias son contadas como algo extraordinario, que pareciera fuera de lo normal, pero en realidad es lo que más se parece a la vida profesional de un científico social que va dedicar su vida a las relaciones humanas. Sin embargo, como no hay un Trabajo de Campo igual al otro y todos dejan huellas, es mejor que sean su propios voceros quienes cuenten sus experiencias.


Dinorah Hurtado


tl_files/factum/Factum13/generales/hurtado2.jpgDinorah Hurtado es estudiante de Relaciones Industriales y realizó su Trabajo de Campo en Pui Pui, una localidad del Estado Sucre, allí se encontró con la pobreza extrema, pero también se encontró con personas que no les importa dar lo que no tienen.

“En Pui Pui conocimos la pobreza extrema, con casas de zinc donde viven hasta siete personas, niños que se bañan en la calle, iglesia sin padre, dispensario sin medicinas y aún así estas personas nos recibieron, incluso nos dieron comida que podías hacerles falta.

De eso se trata nuestra carrera de relacionarnos con las personas y como estudiante de Relaciones Industriales considero que no es algo sólo para los sociólogos.

El trabajo de campo me ayudo a darme cuenta de la realidad,  que no es la misma que vivo todos los días y además me permitió darle valor a las cosas que hago, a las cosas que tengo y a la oportunidad que tengo. Muchas de estas personas no tienen la oportunidad de estudiar y yo la tengo. Además  me motivó a seguir trabajando y seguir estudiando esta carrera para poder ayudar a estas personas.

También significó el darme cuenta del valor de las personas, es quitarte los prejuicios. Muchas veces pensamos que son personas marginales y muchas veces ellos saben más que nosotros, su ideología es mucho mejor que la de nosotros, su valor humano es mucho mayor que el nuestro y además tienen deseo de superarse”.

Marco Polo Correia


tl_files/factum/Factum13/generales/marcopolo2.jpgMarco Polo Correia, actualmente es docente de la cátedra Sociología en la UCAB. Aunque su formación profesional estuvo muy ligada al Trabajo de campo, ya que no sólo vivió la experiencia como estudiante, sino que la secundó durante los siguientes años como preparador y finalmente como profesor, le permitió a UCAB-Guayana contar con este aprendizaje.

“Yo venía como estudiante en ingeniería civil y pedí traslado para sociología. Realicé mi experiencia con el Trabajo de Campo en el estado Portuguesa, en un pueblo llamado Santa Cruz, y fue una experiencia bellísima, de estudio sobretodo antropológico, fue una aproximación de lo que realmente significa la Venezuela rural distinto a lo que es tu vivencia cotidiana.

Luego yo pase de ser ese estudiante, a ser asistente de cátedra, eso me dio la perspectiva del estudiante preparador al montar todo el trabajo de campo, observar por lo que uno pasó, tener esa mirada retrospectiva y analizar qué cosas hiciste mal, que cosas hiciste bien y en función de eso logré conocer el tipo de estudiante de la UCAB y lo que hace la institución para fomentar el apoyo social y para formación del conocimiento.

Al graduarme voy para la UCAB-Guayana por dos años. Allá sólo tienen Relaciones Industriales, entonces empecé a dar clase, y apoyándome en lo que es la sociología de primer año, le plantee a la escuela la posibilidad de hacer el Trabajo de Campo y de verdad que los resultados fueron muy gratificantes”.


Francisco Coello

tl_files/factum/Factum13/generales/coello2.jpgFrancisco Coello, quien hoy en día dicta la cátedra Sociología, ha acompañado el recorrido y la evolución del Trabajo de Campo desde 1978, cuando siendo estudiante del profesor Mikel De Viana s.j., forma parte del primer curso en realizar el Trabajo de Campo en la escuela de Ciencias Sociales.

“Yo estaba en la sección 1 B, entonces hubo tres equipos que nos pusimos de acuerdo para irnos a Mérida. Hicimos el campamento en un sitio llamado Las Cruces y de allí un equipo iba a La Azulita, otro a Jají y el otro a Ejido.

A mí me tocó ir a La Azulita, pero también colaboramos con los otros pueblos, y como es parte de la observación participante de involucrarse con las costumbres del pueblo, resulta que en Jají, como era Semana Santa, tienden a hacer una Semana Santa viviente espectacular, y recuerdo que tenían escasez de apóstoles y nos vieron a mí y a unos amigos con los cabellos largos y dijeron estos están mandados a hacer. Entonces nos vistieron de apóstoles con túnicas y sandalias, y participamos en el día de ramos, en la ultima cena, en el monte de los olivos.

De verdad fue muy interesante y ha sido increíble porque hasta el día de hoy, algunos de los integrantes del equipo en el que estuve, ahora son profesores de la UCAB, parte de la escuela de Ciencias Sociales y todavía recordamos ese trabajo de campo… es una experiencia marcadora de vida”.


Genny Zuñiga


tl_files/factum/Factum13/generales/genny2.jpgGenny Zuñiga, como docente de la cátedra Introducción al conocimiento científico, ha asumido la labor de guía con los estudiantes, algunas veces aconsejándolos y animándolos, y otras presionándolos para que asuman su responsabilidad, aunque está conciente de que los frutos en la mayoría de los casos traen sorpresas.

“Hubo un caso que recuerdo en los Valles del Tuy, donde los muchachos encontraron una niña que no tenia movilidad en las piernas y la situación en que vivía la familia era realmente precaria, entonces la niña pasaba todo el día en la cama y al llegar del Trabajo de Campo los muchachos hicieron una actividad para recaudar fondos para comprar una silla de ruedas para la niña y lo lograron”.

Los testimonios demuestran que se trata de una experiencia de vida de la que hay que sacar el mayor provecho y para los que estén próximos a realizarlo es importante escuchar los consejos de quienes ya lo hicieron, como lo sugiere Dinorah Hurtado:

“Disfruten mucho la experiencia, quítense los prejuicios que tengan y olvídense de las condiciones a las que están acostumbrados. Antes de simplemente hacer encuestas y entrevistas, que se dedíquense a conocer a la gente, no les mientan nunca, no podemos darles una casa o trasladarlos a otro sitio, pero que sepan que estamos para escucharlos y muchas veces te pueden dar información más valiosa de la que pueden encontrar en un libro”.


(*) Estudiante de Comunicación Social