La opinón del rector

Francisco José Virtuoso SJ
fjvirtuoso@ucab.edu.ve


Pobreza y antipolítica

El Instituto Nacional de Estadística (INE) nos sorprendió con las cifras reportadas para el segundo semestre de 2013. El número de hogares pobres ascendió al 27,3% (1.899.590 hogares). Los hogares pobres extremos representan el 8,8% (612.051 hogares). Entre los segundos semestres de 2012 y 2013, la pobreza aumentó de 25,4% a 32,2% en personas y de 21,2% a 27,3% en hogares.

El Banco Central de Venezuela señala que la inflación anualizada se ubica en 60%, lo que permite prever que las cifras de pobreza serán mucho más dramáticas durante el primero y segundo semestres del año 2014.

No puede ser de otra manera cuando analizamos la realidad del empleo y la generación de ingreso. Según el INE, en abril de 2014, la informalidad alcanza el 40,7%, lo que equivale a 5.314.876 trabajadores. Por su parte, el empleo formal se ocupa mayoritariamente en el sector de bienes no transables, es decir en los sectores que producen bienes o servicios que no pueden ser exportados, especialmente en el área de servicios, principal motor de nuestra economía. La realidad es que la calidad del empleo es muy baja y su remuneración mínima no cubre los requerimientos de la canasta alimentaria y mucho menos de la canasta básica normativa.

La encuestadora Datanálisis reporta que para la gran mayoría de los venezolanos los principales problemas son: desabastecimiento, inseguridad personal, inflación, alto costo de la vida, desempleo y crisis económica. En los sectores D y E crece el descontento con el régimen, a cuyas políticas se asocia la gravedad de la situación social y económica.

Cualquier Gobierno en esta dramática situación debe plantearse cómo lograr que todos los recursos de la sociedad se articulen entre sí para lograr las sinergias necesarias que hagan posible salir de la crisis económica y social que nos agobia.

Un gobierno serio debería preguntarse cómo generar confianza y cooperación, para incentivar la inversión, la producción, el empleo de calidad y la remuneración necesaria, que permita en poco tiempo salir de la crisis que está matando de hambre a esta sociedad.

Lograr eso es el arte de la política. Y más en concreto, el arte del buen gobierno. Llevamos meses entrampados, empantanados en una confrontación, que el Gobierno que nos dirige se encarga de propiciar y profundizar, cuando su tarea principal sería la de buscar unirnos a todos los venezolanos para la convivencia, la cooperación y subsidiariedad.

El régimen juega a la antipolítica. Y quienes pagan directamente las consecuencias son los más pobres. Esos que supuestamente son los protagonistas de la "revolución bolivariana".

fjvirtuoso@ucab.edu.ve

Artículo publicado en el diario El Universal el 19 de junio de 2014