U cabistas en el exterior

Alejanro Grisanti se confiesa

“Lo que extraño de la Católica son las mujeres bonitas”
 
Alejandro Grisanti se graduó como economista en 1991 y actualmente se encuentra en Estados Unidos realizando un PHD en la Universidad de Pennsylvania. Además de sus estudios de postgrado en esta universidad y de formar parte del Programa Talven, Grisanti estuvo trabajando para el Banco Interamericano del Desarrollo, pero en diciembre tuvo que retirarse para dedicarse a  terminar su tesis.

Es más que obvio que cuando uno está lejos de su patria extraña muchas cosas, y Alejandro Grisanti no es una excepción, aunque admite que hay cosas de aquí que igualmente puede disfrutar allá en los EE.UU.: 

“en estos momentos, los que estamos fuera tenemos mucha suerte, porque con todo esto de la globalización, puedo leer la prensa venezolana a diario, venden harina de maíz cerca de mi casa y venden un queso blanco muy parecido al Paisa; entonces en cuanto a las cosas típicas y cotidianas que muchas veces nos hacen falta, me siento completo, lo que sí extraño es el calor del venezolano. Ahora,  lo que más extraño de la Católica son las muchachas lindas, que no las hay en ninguna otra parte. Aparte de esto, mis años en la Ucab fueron una gran experiencia, sobre todo cuando estuve como representante estudiantil, yo creo que a la hora de tener una formación más integral ayuda mucho el hecho de participar en este tipo de actividades”.

Por último nos cuenta Alejandro que la mayoría de los venezolanos que están en el exterior, al igual que él, mantienen la misma posición que la mayoría de los que están aquí, con respecto a la situación del país: “estamos viviendo un período de incertidumbre bien grande y es sumamente difícil sacar un diagnóstico de lo que está pasando, puesto que no sabemos ni siquiera para dónde vamos, sólo estamos esperando que se enciendan algunas luces para ver que rumbo toma la nación”.

Paola Palazón Seguel


Francisco Monaldi, un ucabista completo

No existe un sistema educativo ideal

Una maestría en Yale y un doctorado en Stanford no desplazan los recuerdos que Francisco Monaldi guarda de su alma mater ucabista. Fue líder estudiantil, asistente en el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales y, por si fuera poco, uno de los mejores estudiantes de Economía de la Ucab. Su promedio de 18.1 puntos le dio el cupo en la Universidad de Yale, donde comenzó su larga y aún inconclusa especialización.

A pesar de las diferencias culturales y académicas, Monaldi logró adaptarse al sistema educativo norteamericano, el cual a su parecer es muy bueno, pero no superior al venezolano.

Una de las ventajas de aquel sistema es la relación directa entre el estudiante y el profesor. Esto se debe a la gran cantidad de profesores que hay por estudiante, “en Yale hay cuatro estudiantes por cada profesor, mientras que en la Católica hay muchísimos más estudiantes por profesor”.

Monaldi piensa que la educación de pregrado en los Estados Unidos da muchas oportunidades, pero no es tan exigente como la nuestra. “Me da la impresión de que los venezolanos de la Ucab estamos muy bien preparados para entrar en cualquier programa con respecto al promedio de estudiantes americanos”.

Al entrar en una universidad americana, el estudiante tiene garantizada su graduación, porque las posibilidades de aplazar una materia o de ser expulsado son mínimas. “En Stanford sólo botan al 2% que entra”. Monaldi comenta que en la Ucab sucede todo lo contrario, “en la Escuela de Economía terminamos graduándonos menos de la mitad de los que entramos” pero reconoce que la exigencia de la educación americana está en su sistema de admisión, para el cual es preciso reunir una serie de atributos que no requieren las universidades venezolanas.

Monaldi comenta que algunas de las limitaciones del sistema educativo venezolano, en específico de la Ucab, se justifican por ser uno de los más baratos de Latinoamérica y del mundo. El sistema americano es mucho más costoso, porque hay más materias y las clases son más pequeñas, por lo cual no es posible pensar en adaptar este sistema a la realidad venezolana.

Katiusca Rincón

Francisco Rodríguez rodeado de premios nobel

“Es posible una economía eficiente
sin apertura comercial”

Para Francisco Rodríguez la Ucab fue tan sólo el comienzo de un maratón académico de mucho esfuerzo pero también de muchas satisfacciones. Su inquietud por mejorar al país, y ser parte importante en las decisiones políticas lo llevó a dedicarse por completo a sus estudios de Economía, tanto, que al graduarse decidió hacer un doctorado en Economía con la suerte de ser admitido en Harvard.

Quedó fascinado con la diversidad de gente que allí encontró. Unos eran académicos puros, que se dedicaban a entender problemas teóricos y otros como él, estaban interesados en las implicaciones políticas y en encontrar soluciones prácticas a problemas reales. ”Ese mundo es espectacular, es una universidad en la cual tu vas caminando y consigues premios nobel con los cuales interactúas. Yo pude conversar sobre mi tesis doctoral con algunas de las personas que más saben de economía hoy en día”. Aunque hoy recuerda con satisfacción su experiencia, reconoce que para enfrentar el exigente mundo del doctorado, “se deben sacrificar muchas noches por estudiar, y hace falta mucho esfuerzo y dedicación al tema”.

Hoy en día es profesor de Economía en la Universidad de Maryland, EE.UU, desde donde dice hacer mucho por Venezuela. “Uno puede hacer mucho bien estando fuera, allí me dedico a asegurar la admisión de estudiantes venezolanos, y también llamo a colegas en otras universidades para que atiendan sus solicitudes de admisión”.

Con preocupación académica se ha dedicado a generar interés en ciertos círculos estadounidenses sobre la situación del país, con la intención de crear un impacto sobre el mundo académico y promover la discusión sobre los problemas de la economía venezolana, porque está convencido de que “la reflexión de mentes brillantes puede aportar posibles soluciones”.

Una mente brillante

En el IESA y en el Aula Magna de la Ucab estuvo Rodríguez compartiendo reflexiones acerca de su más reciente trabajo de investigación sobre apertura comercial y crecimiento económico. En breves palabras, Rodríguez desmonta el mito que tanto el Banco Mundial y el FMI han vendido y según el cual la apertura comercial es necesaria para lograr un crecimiento económico y una economía eficiente. “Creer que una economía al abrirse a las importaciones internacionales y al reducir aranceles va a ser más eficiente, no tiene fundamento desde el punto de vista de la evidencia empírica”.

Su planteamiento, que demuestra la debilidad empírica de esa teoría, abre una discusión sobre los métodos aplicados en cuanto a apertura económica, y supone una reacción en el ámbito político “la cual creo es la mejor forma de contribuir a cambiar las cosas, simplemente generando ideas”.

Katiusca Rincón

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