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  La historia por Fernando Picó, s.j.  

¿Un Braudel para el Caribe?

Retos y posibilidades de una historia conjunta de las sociedades caribeñas
 
Alguien socarronamente sugirió que lo que se necesita para obtener un Braudel  para el Caribe es un campo de concentración que dure cinco años. Recordaremos que el gran historiador francés Fernand Braudel, como prisionero de guerra, estuvo recluido en un campo de concentración alemán entre 1940-1945. Fue allí donde sin notas ni libros escribió su descomunal tesis, El mundo mediterráneo en tiempo de Felipe II. Para esa empresa Braudel dependió de su prodigiosa memoria de los años pasados en los archivos en numerosos puntos del Mediterráneo.
 

Lo que había comenzado en los años 1920 como un estudio de la diplomacia mediterránea en el reinado de Felipe II de España se había convertido, bajo el acicate de las observaciones de Marc Bloch y Lucien Febvre y el enorme estímulo de la producción historiográfica de los años treinta en una historia del Mar Mediterráneo desde la formación geológica de los continentes circundantes, pasando por la primitiva ocupación humana de sus riberas, hasta la formación de sus grandes imperios marítimos, donde el deslindamiento de las ideologías religiosas y la configuración de mercados y rutas comerciales, hasta llegar a los estados mediterráneos contemporáneos al monarca español mencionado.

En esa historia a tres tiempos Braudel privilegió las estructuras, esas permanencias casi inamovibles, como el clima, los vientos, la orografía, las fallas geológicas y los estuarios riverinos. Destacó también las estructuras de la vida social humana, incluyendo las mentalidades heredadas y transmitidas inconscientemente de generación en generación. El historiador se ocuparía sobre todo en detectar el peso de las estructuras en la historia, pero atendería también a las coyunturas, esas confluencias de proceso a larga duración que facilitarían o impedirían en períodos más o menos extensos, la longue durée, la navegación, el comercio, la agricultura, los movimientos políticos y religiosos, las emigraciones y el auge o decadencia de los estados y las ciudades.

Como última prioridad histórica, Braudel subrayó la sucesión de los eventos, esos episodios en la cresta de las coyunturas que por su intensidad y alcance epitomizaban las circunstancias del momento. En la perspectiva de miles de años, Braudel consideraba el evento intrascendente más bien reflejo que impulsor de los grandes movimientos coyunturales.

La enorme concatenación de estructuras, coyunturas y eventos que Braudel logró consolidar en sus horas de ocio en el campo de concentración se transformó después de 1945, con la ayuda de notas de archivo y consultas bibliotecarias, en la tesis doctoral que defendió en la Universidad de París en 1948, y en la obra de dos tomos que publicó en 1952, y revisó y reeditó unos quince años mas tarde.

¿Qué tendría que hacer un historiador del Caribe que quisiera replicar la hazaña de Braudel con el Mediterráneo? De salida habría que advertir que obras como la de Braudel no son replicables; sería equivalente a querer reconstruir las pirámides egipcias en Kingston o el Empire State Building en Santa Lucía. Pero dicho eso para la tranquilidad de los puristas, ¿qué tendría que tener una historia del Mar Caribe para siquiera estar en la misma liga que el Mar Mediterráneo de Braudel?

En primer lugar tendría que cuestionar seriamente los tres tiempos de Braudel, las estructuras, las coyunturas y los eventos. Para Braudel las estructuras eran casi inamovibles; sólo en el muy largo trecho de tiempo se alteraban en algo. Esas permanencias cuadran bien con las mentalidades europeas; pero ¿quién ha sido testigo de los cambios ecológicos de los últimos años?, ¿quién ha visto las transformaciones en los sistemas de valores?, hay duda que los condicionamientos de la vida humana son inmutables y los cambios en mentalidades de duración secular. Lo que la tecnología contemporánea ha hecho posible desborda por mucho las imaginaciones mas febriles del siglo XIX. Las grandes calamidades del siglo XX igualmente rebasan las peores masacres y matanzas de siglos anteriores. Los cambios en los valores humanos son vertiginosos  y desconcertantes, y lo que la ingeniería genética nos puede traer en este nuevo siglo ya suscita múltiples interrogantes sobre la naturaleza y la calidad de la vida humana como la conocemos.

Una historia del Caribe a lo Braudel tendría que  replantearse el entrejuego de estructuras, coyunturas y eventos si quiere alcanzar la complejidad del Caribe actual. Quizás los discursos reemplazarían a los eventos en la secuencia y quizás en vez de estructuras y coyunturas habría que hablar de continuidades y rupturas.

¿Qué más se necesitaría hacer? Lo primero sería alcanzar vuelo y profundidad en el ejercicio historiográfico. Habría que trabajarlo todo: geología, paleontología, clima, vientos y corrientes marítimas, flora y fauna, arrecifes, formaciones calcáreas, volcanes, dunas, montañas, estuarios, penínsulas y cabos -esto parece como el índice de un texto de geografía-, y luego todos los patrones de poblamiento y movimientos migratorios de los últimos quince mil años. Y habría que examinar las economías, que a veces han resultado competitivas y a veces complementarias, y las sociedades, en su infinita variedad, y la compleja sucesión de los sistemas políticos.

Todavía quedaría la tarea de comparar culturas y ver su cambiante riqueza, los sistemas y ritos y costumbres, las celebraciones y jolgorios, las venganzas y cimarronadas, el humor, la música y las artes visuales, las tradiciones literarias, la expresiones religiosas, con sus sincretismos y sus misterios, las lenguas y los lenguajes no verbales, las maneras de representar conflictos y solidaridades, los comportamientos sexuales, las iniciaciones y las despedidas de duelo, los sistemas escolares y las prácticas educacionales y las manifestaciones contraculturales ajenas a la oficialidad. El inventario apenas quedaría iniciado, y no hemos mencionado todavía prácticas de higiene y de curación, sistemas de justicia, patrones de vivienda; no hemos hablado de las oposiciones de campo y ciudad, de islas y continentes, no hemos repasado los recurrentes conflictos de las metrópolis, ni hemos hecho alusión a las oposiciones de género, de generaciones, de clases y de imaginarios colectivos, ni hemos invocado las fluctuaciones de los movimientos obreros.

Un Braudel caribeño necesitaría tener a la mano una enorme bibliografía, y saber de pescadores, manglares, montes y cazadores, de yacimientos minerales y salinas, de ostras agobiadas de perlas y collares de perlas enterrados en las popas de galeones hundidos, de huracanes y terremotos, congas y tambores, de cárceles y fortificaciones, de turistas y polizontes, de desertores y contrabandistas, piratas, especuladores y políticos. Tendría que conocer los sistemas de medidas y las monedas, las leyes bancarias y las modalidades de las remesas de emigrantes, los beisbolistas y los militares, los pensadores y los publicistas, las aseguradoras, los planificadores y los que se resisten a la planificación estatal.
 
Ficha del autor
Doctor Fernando Picó, s.j.

Estudios Universitarios en Fordham University. Doctorado en Historia en Johns Hopkins University. Desde 1972 es profesor en la Universidad de Puerto Rico. Publicaciones: El día menos pensado. Historia de los presidios en Puerto Rico (1793-1993). San Juan de Puerto Rico: Ediciones Huracán, segunda edición, 1998; Historia general de Puerto Rico. San Juan: Ediciones Huracán, sexta edición, 1998; 1898: la guerra después e la guerra. San Juan: Ediciones Huracán, segunda edición, 1998; Libertad y servidumbre en el Puerto Rico del siglo XIX. San Juan: Ediciones Huracán, tercera edición, 1983.

De 1990 a 1992 presidió la Asociación de Historiadores del Caribe. En la actualidad coordina un proyecto de estudios universitarios para confinados.

Vino invitado por el Instituto de Investigaciones Históricas de la Ucab, en colaboración con la Escuela de Ciencias Sociales, el postgrado de Historia de la UCV y el Celarg, donde dictó cuatro conferencias del 20 al 23 de noviembre de este año.