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Doctor Honoris Causa de la Ucab

Schmidheiny es un hombre que pone amor en todas sus obras

"En mi amplia trayectoria como inversionista, no puedo recordar una inversión más sabia que ésta, ni ninguna que me haya traído tanta satisfacción, o que prometa tan alto retorno. Cuenten conmigo en esta grande y noble tarea educativa"

María Fernanda Mujica R.
Tres discursos de honor se oyeron la noche del miércoles 7 de noviembre en el auditorio de la Biblioteca de nuestra casa de estudios. La ocasión era propicia para pronunciar palabras en homenaje a Stephan Schmidheiny, a quien esa noche la Universidad Católica Andrés Bello le confirió el título de Doctor Honoris Causa en Educación.

Las autoridades universitarias de Ucab Caracas y Ucab Guayana, encabezadas por el vicecanciller, Arturo Sosa Abascal, s.j. y el claustro profesoral vestido de toga y birrete, como lo exigía la solemnidad del acto; invitados del cuerpo diplomático, de la alta gerencia empresarial, personajes de la comunidad ucabista, del Centro Magis y de Fe y Alegría colmaron el auditorio.

Como se esperaba, el primer discurso correspondió al rector Luis Ugalde, s.j. quien dijo sentirse alegre por el reconocimiento otorgado a Schmidheiny "porque Stephan es una persona cuya enseñanza y modelo es algo particularmente importante y significativo para nuestra Universidad. Él apostó a América Latina, al talento y a la esperanza de su gente y también a la labor social que educadores vinculados a la Compañía de Jesús realizan en pro de más de un millón de latinoamericanos en diversos países". Para finalizar sus breves palabras, Ugalde le dijo al que se ha convertido en su gran amigo desde que se conocieron en 1998, "desde hoy la Universidad Católica Andrés Bello te proclama doctor para empresarios educadores, para educadores emprendedores y para los estudiantes que lo quieran ser".

A Brizio Biondi, presidente de Incae y de diversas organizaciones relacionadas con Schmidheny, y también gran amigo y colaborador, le correspondió definir su personalidad, "desafío" que cumplió con excelencia. Lo definió en varias facetas: "hombre de hecho de bajo perfil, empresario de clase mundial, líder en la innovación social y ambiental, filántropo de nueva generación, hombre de ideas, visionario y educador ejemplar, amante de la cultura, de las artes y de la naturaleza".

Precisó Biondi que el empresario que gerencia los rubros bancario, de automatización y servicios financieros, de ingeniería y distribución de energía, tecnología y materiales de construcción, relojería, alimentos, manejo y transporte de agua, agricultura sostenible y productos forestales, entre otros, que tiene bajo su responsabilidad a más de medio millón de empleados diseminados por el mundo, jamás olvida "que el centro de todo lo que él hace, y en el centro de todo lo que le motiva, está su profundo sentido de respeto por la dignidad humana, de cada hombre y de cada mujer".

Organizaciones como la Fundación Avina, Fundes y Grupo Nueva son también obra de este personaje suizo que se identifica plenamente con América Latina al impulsarla a crecer, no sólo invirtiendo económicamente en nuestra región sino buscando las mejores alianzas con los mejores fines. Entre estos fines tiene como prioridad la educación, lo cual se concreta en la puesta en marcha de Ucab Guayana a través de su relación con el padre Luis Ugalde y la Compañía de Jesús. En las propias palabras del homenajeado de la noche se explica: "Estoy convencido de que la educación es un pilar fundamental del desarrollo personal y nacional. Lo más brillante que he hecho en educación ha sido apoyar a Luis Ugalde y a sus compañeros de Fe y Alegría y de las universidades jesuitas. En mi amplia trayectoria como inversionista, no puedo recordar una inversión más sabia que ésta, ni ninguna que me haya traído tanta satisfacción, o que prometa tan alto retorno. Por supuesto que el retorno que espero recibir no es el monetario sino cambios cruciales dentro de la sociedad". El público aplaudió fuertemente sus palabras.

Brizio Biondi describió otra de las caras de este hombre multifacético y altruista, que fue en el ámbito empresarial innovador en la defensa y protección del medio ambiente y es considerado un líder mundial en esta materia. Por ello, fue nombrado, en 1990, Consejero Principal sobre Negocios e Industria por el Secretario general de las Naciones Unidas para la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo o "Cumbre de la Tierra" de Río de Janeiro. "Para asumir este compromiso, Schmidheiny fundó el Consejo Mundial para el Desarrollo Sostenible que agrupa a 150 de las principales empresas del mundo, y en el 2000 fue nombrado Presidente Honorario del Consejo Mundial por su labor precursora en el campo de responsabilidad social corporativa".

Simplificó la acepción de Desarrollo Sostenible al explicarlo como "no vivir más allá de las posibilidades de cada quien y vivir de los intereses y no del capital".

A Stephan Schmidheiny se le veía orgulloso y feliz, trajeado con su toga académica, que otras veces ha tenido que ponerse para recibir, por ejemplo, el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Harvard.

Su discurso fue hermoso y sentido. Analizó la situación mundial después del 11 de septiembre, y a pesar de los pronósticos negativos, dijo sentirse optimista ese día en la Ucab, «aunque esté tentado a describir a la región latinoamericana como un mar de miseria con algunas islas de esperanza".

Entre otras ideas expresó: "considero que un líder empresarial que no promueva el desarrollo humano sostenible no entiende realmente sus propios intereses. Esto parece puro sentido común, pero ya sabemos que éste es el menos común de los sentidos. Cuando meditaba sobre lo que quería decirles hoy, pensé en lo difícil que sería transmitir mi mensaje en un país "condenado"  por una gran riqueza petrolera... pero la riqueza está hecha fundamentalmente de la energía y la creatividad de los seres humanos".

Puntualizó que para que "esa energía y creatividad puedan ser económicamente productivas", deben existir ciertas condiciones: "la democracia participativa, el estado de derecho, los derechos de propiedad física e intelectual, la fiabilidad de los contratos, la eliminación de la corrupción, la competencia ordenada entre empresas, estándares contables justos y transparentes, una ejecución del gobierno responsable y predecible, inversión en tecnología e infraestructura y un sistema tributario que financie la inversión colectiva en lugar de penalizar los ingresos. Quizá, valdría la pena hacer una pausa para que cada uno de ustedes reflexione acerca de cuánto ha progresado Venezuela en cada una de estas áreas". El silencio se hizo aún más fuerte en el auditorio.

Pero la esperanza del crecimiento de nuestras sociedades la centró Schmidheiny en el poder de la educación y en la labor de los jesuitas, a los que definió como exitosos por combinar el poder de la fe con el del intelecto. "Sin educación, el pueblo no puede participar efectivamente en la democracia ni en los negocios. En el mercado global, ningún país puede ser exitoso si no utiliza toda la inteligencia y toda la energía de su gente".

¡Cuánta falta hacen hombres como Stephan Schmidheiny en el mundo y qué suerte tenemos de conocerlo y contar con su amistad en todas las organizaciones de la Compañía de Jesús!