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La Ucab fue escenario del séptimo arte

Javier Blanco pionero del cine en Venezuela

Recorrer los espacios del horizonte con ojo clínico, medir los encuadres de la puesta en escena, buscar financiamiento, hacer buenos presupuestos y optar por las ideas más creativas, es lo que Javier Blanco pone en práctica a la hora de producir películas.

En la década de los sesenta, la esquina de Jesuitas sirvió de escenario para la filmación de La búsqueda, uno de los primeros documentales producidos en la Universidad Católica Andrés Bello por estudiantes de periodismo. Se gestaba una nueva generación de periodistas, con afán de comunicarse no sólo a través de las letras. Así, entre cintas de 16 y 35 milímetros, luces, cámaras, grúas y equipos de producción, Javier Blanco daba la voz de ¡acción! No contento con esto, comenzó a dirigir en Bolívar Films y una vez graduado, creó su propia empresa, que aún hoy se consolida en los medios audiovisuales como Producciones JB.

Desde que Javier Blanco llegó de España para Venezuela, y cursaba el segundo año de bachillerato, le dijo a su familia que quería ser cineasta. En esa época, el país no contaba con academias donde los estudiantes pudieran estudiar las técnicas del séptimo arte. La carrera que tenía más contacto con el mundo del cine era el Periodismo y por eso Javier entró en la Escuela de Periodismo de la Ucab, que entonces se situaba en la Esquina de Jesuitas. “Yo pertenecí a la tercera promoción de periodistas que se graduó en la Ucab. Recuerdo que éramos mal vistos por los demás estudiantes porque la carrera se acababa de abrir en la Universidad y  pensaban que se trataba sólo de farándula”. Aumentar el prestigio de la carrera no fue tarea fácil dentro de la Ucab, ni tampoco en el mercado de trabajo, porque para esa fecha la televisión y el cine en Venezuela eran aún una industria en expansión.

En búsqueda de muchas experiencias, siendo estudiante, Javier comenzó a escribir en una revista de cine y teatro y trabajó en los periódicos hechos por la Escuela. Participó también en el grupo de teatro con el padre Ignacio Ibáñez, y junto con él creó un filmoclub para todos los estudiantes. Ya en tercer año de carrera, Javier se hizo director de comerciales de Bolívar Films y se inició en el campo de la publicidad trabajando en la agencia NAS. Fue diseñador de calzados Keds, porque le gustaba el diseño gráfico. También trabajó como camarógrafo del noticiero Noticias OCI.

 La esquina de Jesuitas fue para Javier mucho más que un espacio para la formación y el academicismo. Allí conoció a su esposa y también en ese tiempo conoció al que sería uno de sus mejores amigos, Rodolfo Schmidt, con quien creó una productora que fue el origen de Producciones JB, la empresa que dirige actualmente.

“Mi esposa Mary en aquel tiempo trabajaba en la librería Nuevo Orden que quedaba frente a la universidad. Yo iba a comprar los libros que debía leer y ella siempre me atendía. Luego, Mary empezó a trabajar como secretaria del decano de Educación de la Ucab y entonces fue inevitable nuestro noviazgo”.

Hacia un mejor cine

El cortometraje La Búsqueda fue el inicio de una amplia carrera para Javier. Este corto participó en un festival de cine del Ateneo de Caracas y obtuvo muy buena crítica: “fue todo un reto, porque recuerdo que era el único de la Ucab que participaba; el resto eran cineastas y artistas con ideales comunistas. Inclusive tuve que debatir con Jacobo Borges, pero todo contribuyó a darle buena fama al trabajo y así pude encontrar nuevas opciones y vías de participación en el cine venezolano.”

Luego de La Búsqueda, Javier hizo otros cortos. Realizó varios trabajos de este estilo sobre Fe y Alegría y una serie sobre personajes deportivos para el Centro Simón Bolívar. También dirigió documentales para Lagoven e hizo el largometraje La muerte insiste en 1984, que se proyectó en varios cines del país.

Actualmente, la productora de Javier Blanco, Producciones JB ha dejado de lado el cine y se enfoca más en la producción de programas y comerciales para TV. “El gran problema del cine en Venezuela es que cuesta mucho y no hay un mercado tan grande que reembolse la inversión, ninguna película se puede financiar con el mercado nacional solamente”.

Javier admite que la calidad técnica del cine en Venezuela es muy buena, pero realmente lo que se necesita es estimular la creatividad “Aquí hay técnicos excelentes, pero debemos aprender a cultivar más el espíritu, porque tenemos la tendencia a ser muy materialistas y superficiales en lo que expresamos. Siempre hemos tenido una vida fácil y la comodidad no es el caldo de cultivo más idóneo para la creación.”
 

María Eugenia Fanti
En respuesta a los tomistas

El pasado martes 14 de mayo, las autoridades de la Universidad Central de Venezuela, los movimientos estudiantiles, profesorales y de empleados, en defensa de esa casa de estudios, realizaron un llamado al país a unirse a la marcha que realizaron en respuesta a los tomistas. Ellos, conscientes de que la universidad requiere transformaciones fundamentales, pero también que éstas no se lograrían creando el caos y el terror, organizaron una movilización en protesta a las acciones del M-28.

A la marcha fueron estudiantes de diversas universidades nacionales del país, entre ellas la Universidad de Carabobo, del Zulia y de Oriente, quienes vinieron a ratificar su apoyo a los ucevistas y a la autonomía de las universidades. La marcha salió de la plaza del rectorado de la UCV y recorrió parte de la ciudad de Caracas.

La movilización fue presidida por el rector, Giussepe Gianetto y demás autoridades de la UCV.
 

José Humberto Gil
La Isla de Margarita es mucho más que sol, mar, fiesta y compras. Margarita es parte de nuestra historia, la isla de Cubagua fue el primer territorio conquistado por poseer una gran riqueza perlera.

Si usted desea apreciar la riqueza humana y científica de Nueva Esparta, debe acercarse a Boca de Río en la península de Macanao, cerca de Punta Piedras, para conocer el Museo Marino.

En una casa pulcra y bella atendida por un personal de la misma zona, podemos apreciar “una visión integral del mar venezolano a través de sus nueve salas de exhibición”. Allí podrá ver maravillosos corales, conchas y caracoles marinos, impresionantes mandíbulas de tiburones, extrañas formas de peces marinos y su estructura interna, las tortugas, los mamíferos que viven en el mar del Caribe, unas lindas peceras con caballitos de mar de variadas pintas, y una ballena sardinera.  A quien le gusten las embarcaciones, podrá admirar la tradición marina venezolana a través de los siglos, pues es justamente en la Isla donde incomparables artesanos fabrican las naves y los utensilios de la pesca. El Museo cuenta también con una sala audiovisual y aparte de ser un reservorio histórico de la región y del país cumple con una eficiente función didáctica.

Se mantiene gracias a los ingresos por taquilla y a los aportes de las Fundaciones Polar y Telcel. El Museo trabaja mancomunadamente con la Fundación La Salle y la Universidad de Oriente.

Cuando viaje a la isla no sólo regrese con un perfecto bronceado, súmele a ello el orgullo de conocer un Museo digno representante de nuestra riqueza histórica y marina. Somos del Caribe por algo más que música, sol y bellas playas.
 

María Fernanda Mujica