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Para celebrar la semana de la Escuela de Letras

Los días de Don Mariano
 
Mérida fue el lugar testigo del nacimiento de Mariano Picón Salas, ilustre intelectual del siglo XX, cuyo pensamiento esta aún vigente. En el marco del centenario de este acontecimiento y para celebrar la semana de la Escuela, de Letras, el Instituto de Investigaciones Lingüísticas y Literarias, en conjunto con la Escuela, ofreció tres jornadas, entre el 23 y el 25 de abril, en las que se rememoraron las diversas facetas de Picón Salas y su ideario. El lugar de reunión fue el Auditorio de la Biblioteca.

El primer día, Delia Picón de Morles habló del rol de su padre como diplomático, explicó que Picón Salas en ese ámbito hizo una labor ejemplar. Cristian Álvarez -doctor en Letras de la Universidad Simón Bolívar- se refirió a  Picón Salas como el humanista que presentó una  opción para lo que puede ser el siglo XXI. La apertura de esta jornada estuvo a cargo de la vicerrectora  académica Miryam López de Valdivieso y la directora de la Escuela de Letras, María de los Ángeles Taberna. El historiador Elías Pino Iturrieta en su ponencia “Los días de Don Mariano”, realizó una semblanza histórica de la vida de Picón Salas, centrándose en la evolución de su obra y el desarrollo de las dictaduras de Gómez, Cipriano Castro y Pérez Jiménez. Laura Febres hizo una aproximación a la generación de Mariano Picón Salas en Hispanoamérica.


Delia Picón, fiel a su herencia

Lyll Barceló: presentó al maestro
Subero
La jornada del 24 contó con la presencia de Ítalo Tedesco, que analizó la presencia de la nostalgia en la obra de Picón Salas. Alberto Rodríguez y Carlos Sandoval hablaron del Picón Salas narrador; el último ahondó en la faceta de cuentista. Francisco Javier Pérez concluyó hablando de los problemas del purismo lingüístico.

Liduvina Carrera y Mireya Vásquez sirvieron de conductoras y moderadoras de este evento. El último día, la profesora Lyll Barceló presentó al doctor Efraín Subero, quien se dispuso a comentar cada uno de los libros que componen la bibliografía de Picón Salas y ofreció una semblanza de su vida.

Una propuesta necesaria

Ítalo Tedesco, Francisco Javier Pérez y el doctor Efraín Subero, coincidieron en la necesaria idea de editar las obras completas de Mariano Picón Salas. Subero comentó que del mismo modo que Arturo Uslar Pietri, Picón Salas murió decepcionado porque no pudo intervenir en la edificación del rumbo de los venezolanos; él habló de la vigente idea de impulsar la agricultura, y la formación de equipos técnicos. Se dedicó también a la lucha contra el analfabetismo.

Hacer este trabajo editorial sería excelente estrategia para rescatar y aplicar las ideas de este humanista.
 

Yésica Sanjuanelo

Cine para condenar el racismo y la intolerancia

El Centro de Derechos Humanos (CDH) buscando acercarse a la comunidad estudiantil, inició el 2 de mayo la proyección de un ciclo de cine dedicado al racismo y la intolerancia.

Con este ciclo el CDH celebró la declaración del año 2001 como el «Año Internacional de la movilización contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia», por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas.
Con el objetivo de crear conciencia sobre la evolución y alcance del problema en nuestros días y fomentar la búsqueda de soluciones al respecto, la proyección de la película La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993) fue seguida de un foro que tuvo como ponentes a los profesores Massimo Desiato, director del Centro de Estudios Filosóficos, y Agustín Moreno.

La película narra la historia de Oskar Schindler, un empresario alemán que durante la Segunda Guerra Mundial salva a miles de judíos de los campos de concentración al contratarlos en su fábrica de ollas. Este relato permitió al profesor Desiato hablar a la audiencia acerca de los fundamentos filosóficos de la intolerancia, mientras que el profesor Agustín Moreno describió la historia del antisemitismo.
 

Andrés Lozano

¿Representante estudiantil?

Por favor, ¡qué farsa!  Bajo las condiciones en las que asiste una buena parte de los estudiantes a la Universidad, ¿todavía creemos que dos estudiantes pueden ser representantes de una Facultad, o que tres pueden ser representantes de la Ucab? Sinceramente, en mi humilde opinión, creo que eso no es posible, y no es posible porque en todos los años que llevamos con este sistema de representantes no hemos sabido generar canales de comunicación con los estudiantes, o al menos no los hemos aprovechado, y aunque no pretendo cargar con toda la culpa, sin duda una porción me toca.

Dadas estas circunstancias, la opción que tengo como “representante” ante el Consejo Universitario es acercarme al Consejo General de Estudiantes, donde en teoría se supone que debe haber, como mínimo, un representante de cada Centro de Estudiantes. De esa forma puedo obtener información de cada Escuela.  El problema viene cuando te encuentras a estudiantes que no asisten con regularidad, o peor, centros que ni siquiera se toman la molestia de enviar un delegado.  Así es difícil ser representativo.

Normalmente, lo que hace un “representante estudiantil” ante el Consejo Universitario es dar su opinión y, en el mejor de los casos, emitir el parecer del Consejo General de Estudiantes, cuando en realidad debería dar la opinión de una buena parte del estudiantado. Es por eso que el concepto de representante todavía no me cuadra, me parece un poco lejano.

Además de lo antes expuesto, encuentro otro “detallito” muy particular: estudiantes que ni siquiera desean ser representados.  Ante esto sólo me resta tratar de defender los casos de estudiantes que llegan a los Consejos. Por favor, les ruego que busquen la manera de comunicarse con su “representante” respectivo, es la única manera que tenemos de ayudarlos, sin información la “pelea” es más dura, y la desventaja dantesca.  Exijan, porque para eso eligen representantes estudiantiles. Bueno, los que se dignan a ir a las mesas de votación.
 

Héctor Carbonell
Representante estudiantil