José Leonardo Chirino: sudor de negro y cacao

¡Cuántos Chirino luchan en sus comunidades, en todo tipo de asociaciones e asociaciones, para mejorar las condiciones de vida de las mayorías!

El 10 de mayo se cumplieron doscientos años del primer intento independentista en Venezuela. Este, movimiento precursor fue encabezado por el zambo José Leonardo Chirino en Curimagua, pueblo de la Serranía de Coro.

Esta revuelta de pardos y negros se produjo en el centro de la industria azucarera y base de una aristocracia blanca de fuerte raigambre, como era la de Coro. Entonces la ciudad tenía unos 4.000 blancos, de los cuales 400 eran mantuanos (nobles), unos 3.000 esclavos negros y una multitud de pardos e indios.

Los pardos sufrían toda serie de explotación, maltrato y humillaciones; los negros, además, estaban sujetos a la esclavitud. Pero para 1795, año de la revuelta, la situación se había agravado para las llamadas clases inferiores por la violentísima política de cobro de impuestos, llevada a cabo por el recién llegado recaudador, Juan Manuel Iturbe.

A esta situación se agregaba un elemento ideológico muy importante: los ideales de la Revolución Francesa habían llegado a lo masas descontentas, a través de Curazao, Coro y La Guaira. Se especulaba entonces entre los negros de la Serranía coriana, que el Rey había concedido la libertad a los esclavos pero que el cabildo caraqueño se oponía a darle cumplimento al Real mandato. Cocofrío , un hechicero muy conocido en la región se había encargado de propagar esta noticia por todas las haciendas.

En realidad se trataba del Código Negro promulgado en 1789 por la Corona española, en el que se establecía un régimen de mejor consideración para los esclavos, pero que nunca se publicó, debido a los temores de que los negros, interpretando mal la Real Cédula, se alzaran y causaran todo tipo de problemas. En la no publicación de este documento jugaron papel fundamental los Ayuntamientos, en manos de la nobleza criolla, entre ella la de Caracas.

A pesar de las dificultades, principalmente económicas, para 1789 la aristocracia criolla no veía alternativas a la estructura de poder existente y por ende aceptaba el dominio español. Esta lealtad cambiará ente 1797 y 1810. La manifiesta debilidad española, la crisis económica que se vivía en la Capitanía General de Venezuela ante la crítica situación internacional, la repercusión de las guerras españolas, la escasez de productos, los altos costos, el contrabando como única salida para resolver el abastecimiento de productos necesarios y la invasión francesa a España, serán algunos de los elementos que harán que la aristocracia blanca asuma la conducción del movimiento de independencia para 1810.

Pero para 1795, los blancos criollos apoyaban al Rey y no estaban dispuestos, ni podían estarlo, a que un elemento de las clases inferiores liderizara un movimiento de independencia. Tiempo después harán suyas algunas de las consignas de Chirino...

¿Quién era José Leonardo Chirino?

Este era un zambo libre, hijo de un esclavo y una india jirajara que combinaba el pequeño comercio con el ejercicio de la magia. Su actividad mercantil lo llevó a visitar muchos lugares; en todas partes tenía amigos y amores. Estaba casado con la mulata María de los Dolores, esclava de Don José Tellería, de la cual nacieron María Biviana, José Hilario y Rafael María, todos esclavos.

Es en la casa de Tellería donde Chirino oye hablar de libertad y de todo lo relacionado con la Revolución en Francia. Pero además, Chirino acompaña a su amo a Haití y en esta isla conoció la sublevación de Toussaint L' Ouverture.

Chirino comenzó a preparar su conspiración y se puso en contacto con un negro loango de gran prestigio, José Caridad González, utilizando el prestigio de éste para reclutar gente. El plan inicial consistía en toma Coro, invadir Puerto Cabello y luego atacar Maracaibo con ayuda de los corsarios franceses. El movimiento proclamaría la Ley de los Franceses, la libertad de los esclavos y la supresión de los impuestos. Todos los hombres serían libres, iguales a los blancos y dueños de su voluntad.

El domingo 10 de mayo de 1795 los conjurados promovieron un baile en el trapiche de la hacienda Macanillas y en la noche, bajó los efectos del alcohol, pasaron a las haciendas vecinas y mataron a varios propietarios, entre ellos a Tellería. Se desató la violencia en la serranía coriana. Uno de los sobrevivientes logró llegar a Coro y avisar a las autoridades. El justicia mayor de la ciudad, Mariano Ramírez Valderrain logró, venciendo su miedo, preparar un pequeño pero disciplinado ejército y salió al encuentro de los sublevados. Estos fueron fácilmente vencidos.

La persecución fue atroz implacable.. El 5 de agosto del mismo año cae prisionero, vendido por un amigo suyo, José Leonardo Chirino. Es trasladado a Caracas y sentenciado por la Audiencia a morir en la horca, en la Plaza Mayor. Se le cortó la cabeza y las manos, y se le colocó, en altas picas, en la salida del camino de Caracas a los valles de Aragua, en la aduana de Caujarao y en la hacienda de Tellería. Sus hijos fueron vendidos a terratenientes de Puerto Cabello y Caracas y su mujer murió poco después.

Pero, el movimiento no fue en vano. La semilla de la insurrección quedó flotando en el aire. Y llegó la independencia en 1811 y el concepto criollo de la nueva sociedad se consagró en la Constitución. La ilusión de libertad ofrecida a los pardos y esclavos fue aprovechada por José Tomás Boves. Y se produjo la guerra a muerte, la guerra civil, la guerra de castas. Bolívar logró resolver el difícil dilema para 1818 e incorporó a los pardos y negros en el proyecto mantuano de independencia.

Pero luego los hombres que hicieron la república a partir de 1830, carecieron de la voluntad, de la visión y tal vez de las oportunidades para darle al nuevo país una estructura económica, social y política, donde los campesinos, los peones y los trabajadores en general tuviesen un nuevo lugar en la sociedad. Y llegó la Guerra Federal, y las aspiraciones populares fructificaron en las banderas de Ezequiel Zamora y Juan Crisóstomo Falcón. La guerra fue un desastre económico y en nada benefició al pueblo. Después del conflicto, los líderes no supieron, o no quisieron resolver las aspiraciones populares. Y llegó el siglo XX.

Con el Siglo XX el petróleo, la transformación del Estado, la Democracia Liberal Burguesa en 1958, el Pacto Social, y todavía, luego de 37 años, una buena parte de las aspiraciones del pueblo venezolano no han sido satisfechas. ¡Cuántos Chirino luchan en sus comunidades, en todo tipo de asociaciones e instituciones, para mejorar las condiciones de vida de las mayorías!
Ciertamente la semilla sembrada en 1795 está viva. De vez en cuando se oye en la radio una canción muy popular del fallecido Alí Primera, que dice:

José, Leonardo fue, sudor de negro y cacao, cuando batía el melao, para dar al español, que después se volvió gringo y aquí lo tenemos hoy
 

Manuel Donís
Las Cátedras Fundacionales en la UCAB

Los recursos disponibles para una institución de educación superior nunca son demasiados. Incluso algunas universidades privadas apenas alcanzan a cubrir sus propios gastos con lo percibido por las matrículas. Para desarrollar nuevas cátedras, trabajos de investigación hay que disponer de nuevos fondos. Ciertas instituciones poseen una serie de planes para recaudar los fondos necesario para mantener a la altura su personal académico y su estructura curricular así como conservar su estructura física. Entre los muchos programas creados por los centros educativos coexisten recaudaciones,  programas para la atracción de inversiones, convenios con la empresa privada en el área de pasantías, organización de eventos que promocionan la imagen corporativa del recinto, etc. Una de las formas de incentivar la inversión privada en la UCAB, es el de Cátedras Fundacionales, concebida por el Programa de Promoción, que estuvo dirigida por la profesora Carmen González de Mayz, durante 19 años, y ahora funciona bajo la dirección del Padre Luis Azagra, S.J., con el equipo integrado por Himilce Márquez, asistente, Pastora Zárraga, secretaria y dos estudiantes que laboran como BecaTrabajos.

Inicios

El Programa de financiamiento de Cátedras tiene como objetivo obtener donaciones de colaboradores amigos de la Universidad Católica para cubrir los gastos de alguna cátedra específica, a perpetuidad. Este financiamiento se logra gracias a que el sistema funciona utilizando los intereses producidos por el capital donado, el cual es invertido para tal efecto. El mismo puede ser aportado en una única entrega o varias cuotas sucesivas. El beneficio de estas cátedras cubren también el sueldo del profesor o investigador, según corresponda. Mediante la realización de la donación, el benefactor se adjudica el derecho de colocar a la Cátedra un título especial con el nombre de alguien elegido, con el objeto de honrar su memoria.

Este modo de colaboración tiene sus pilares fundamentales en la antigüedad; cuando una donación era importante, como la realizada por el rey Eumenes de Pérgamo al pueblo de Rodas en 160 A. C., se establecía una fundación y se administraban los intereses. También en Eritrea, las inscripciones conmemoraban al protector que había financiado el costo de los maestros.

En la Edad Media, Roberto de Sorbón, Capellán de Luis IX, funda en 1257, con su propio patrimonio, la casa para alojar en París a estudiantes de Teología carentes de recursos económicos. Inclusive en la actualidad se hace pública la inversión privada a las universidades. De hecho en 1993 el New York Times reseña en primera plana: Publicista dona 365 millones de dólares a cuatro centros de educación. Fue en esa oportunidad  Walter Annenberg quien donó $25, $ 120, $100 y $120 millones a las instituciones Harvard College, Universidad del Sur de California, Pedie School y Universidad de Pennsylvania, respectivamente.

Algunas Cátedras Fundacionales

En la UCAB este sistema tiene su inicio el 22 de junio de 1978, cuando se hace pública una donación por pase de la Sociedad Financiera Finalven, S.A. de Bs. 1 50.000 para correr con los gastos de la materia Problemas de la Empresa de la Escuela de Economía, desde entonces el nombre de la Cátedra es Finalven. Ese mismo año la Escuela de Derecho recibe dos donaciones en octubre, la primera para cubrir gastos de la Cátedra de Derecho Canónico desde entonces denominada R.P Francisco Arruza, s.j., y la segunda sobre Derecho Mercantil I a nombre del doctor Luis Beltrán González, dichas donaciones fueron realizadas por la Asociación Civil Francisco Arruza, s.j. y Olga Lange de González, respectivamente, ambas por un monto de Bs. 150.000.

Existen dos tipos de Cátedras Fundacionales: la Fundacional Tradicional, la cual financia la remuneración del profesor o investigador de una materia en una Escuela determinada, su monto mínimo es de Bs. 600.000, la Fundación Institucional, cuya función es financiar áreas académicas  en una Escuelas o Centros de Investigación, la donación mínima es de Bs. 2.000.000.

Son setenta y tres las Cátedras, entre pregrado y postgrado, que gozan de este beneficio, sin contar la Cátedra de Publicidad inaugurada el pasado mes de abril. El área académica que posee mayor número de patrocinantes es Derecho, que posee casi un 40 % del número total de las mismas, y la Escuela de Economía, con un 15 %. El resto se reparte entre todas las demás  áreas de estudio que funcionan en la UCAB.

Entre las principales por su importancia y aporte económico se encuentran:
La Cátedra Institucional Armando Travieso Uribe, de Deontología Jurídica, Facultad de Derecho, donada por los amigos del epónimo con un monto de casi dos millones de bolívares. La Cátedra Institucional Kobe Steel, Ltd. en Investigaciones Jurídicas, donada por la compañía del mismo nombre. Funciona conjuntamente con otras dos conformando un grupo de apoyo al Instituto de Investigaciones Jurídicas. Cuenta con un capital de Bs., 4.000.000.

La Cátedra Institucional Angel Ugueto Terán de Desarrollo de la Informática para la Facultad de Ingeniería. Donada por Pimpa de Ugueto en diciembre del año pasado, por un monto de Bs. 2.000.000.

La escuela de Administración y Contaduría cuenta, entre otras, con la Cátedra Institucional Hotel Tamanaco de Desarrollo de la Industria Turística y Hotelera, donada por el hotel del mismo nombre por Bs. 2.000.000. A la Escuela de Ciencias Sociales le fue donada, un capital de Bs. 2.000.000 por el Escritorio Grisanti, la Cátedra Institucional Adela y Arístides Calvani/Vicente Grisanti de Ciencias Sociales al Servicio de la Comunidad. La Cátedra Andrés Mata de Periodismo Interactivo, a la Escuela de Comunicación Social fue donada por la Fundación Andrés Mata por la misma cantidad. Por otra parte la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho inauguró la Cátedra Fundayacucho, para Profesores Extranjeros, en junio de 1991. La misma funciona en el área del Vice-Rectorado Académico, cuenta con Bs. 3.000.000.

Proyección a la Comunidad cuenta con el apoyo de la Cátedra Amoldo Gabaldón de Desarrollo Social, funciona desde 1989 y ha ido incrementando su capital gracias a la donación periódica que realiza en Ministerio de la Familia y la Fundación Escuela de Gerencia Social hoy en día posee Bs. 2.500.000.

Cabe destacar el hecho de que en la gran mayoría los donantes de la Cátedras Fundacionales Tradicionales son egresados de la universidad. <<Es muy importante la contribución voluntaria que realizan los egresados mediante este sistema. Sin duda es la oportunidad de retribuir de algún modo las posibilidades que les brindó la Universidad.>> Estas palabras de Himilce Márquez, asistente a la Dirección de Promoción, resumen y explican la razón de ser de las Cátedras Fundacionales, una forma de ayudar a la preparación de nuevos profesionales para Venezuela.
 

 Oscar Pinilla

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