El maravilloso mundo de la Literatura infantil

Al hablar del cuidado de los niños, con frecuencia vienen a la mente conceptos como los de salud, vestido, vivienda o educación. Sin embargo, es bueno tener en consideración que existen otras actividades, como el inicio a la literatura, que son igualmente fundamentales para el desarrollo de las capacidades intelectuales en los más pequeños.

Libros hay para todas las edades, para todos los gustos y para todas las intenciones. Y aunque los títulos de toda la vida se conservan, hay nuevos autores, con nuevas historias que contar, que viven creando nuevas posibilidades para las también, nuevas generaciones.

Muchas veces la literatura infantil ha sido escasamente considerada, además de haberle sido negada también su necesidad y su naturaleza. Realmente nuestra intención no es hacer una apología, simplemente nos agrada hablar de este tema por una atracción especial hacia este tipo de literatura que nunca deja de maravillarnos.

La cantidad de ediciones, la preocupación de las editoriales en mantener un área destinada a la promoción de esta literatura y todas las actividades que son generadas por ella son muestras suficientes que avalan su realidad.

La relación del niño con los libros en sus primeros años de lectura tiene intención exploratoria y, si el proceso de aprendizaje de la lectura ha sido llevado en buena forma a un buen término, comienza una relación que luego difícilmente se verá interrumpida.

La literatura infantil no se presta para una periodización regular en cuanto a su historia y tampoco va de la mano con la historia de la literatura general, esto es debido principalmente a la falta de continuidad que siempre ha caracterizado a este tipo de literatura. Es evidente que desde finales del siglo XIX y lo que va del siglo XX la literatura infantil ha alcanzado niveles elevados de producción y variedad, acompañados de sustanciales cambios, que dificultan cualquier clasificación que pretenda hacerse de la misma.

La literatura infantil puede haber sido precedida de manifestaciones orales en los momentos más primitivos de su origen y hay quienes han sugerido que desde este punto de vista llevaría un desarrollo paralelo al de la literatura general. Por otra parte, las raíces históricas del cuento de hadas también han sido confundidas con el nacimiento de la literatura infantil en tanto que es posible encontrar en ellos elementos que pudieran ser dirigidos a los niños, sin embargo, los más primitivos cuentos de hadas tenían una intención diferente y no estaban destinados a un público infantil.

La literatura infantil surge en el momento mismo cuando al niño se le comienza a considerar como un ser con entidad propia y no sólo como un futuro hombre. Algunos investigadores consideran que los iniciadores de la literatura infantil fueron los hermanos Grimm a principios del siglo XIX y otros ven en Perrault, a finales del siglo XVII, al verdadero precursor. Sin embargo, Perrault siempre actuó como difusor de una cultura oral anterior a la que sobreañadió otros elementos. La Caperucita Roja tenía ya muchos años de tradición oral cuando Perrault decidió llevarla a las letras. De todos modos, a Perrault se le puede reconocer como el precedente temporal más próximo que entreabre las puertas de la literatura infantil.

Las obras pedagógicas y didácticas para niños, que pueden remontarse hasta antes del siglo VI, por lo general no están consideradas como literatura infantil porque responden a una intención diferente además de poseer un contenido distinto a lo que es denominado por los investigadores como verdadera literatura.

Son muchos los autores famosos que han inmortalizado obras para niños, vale la pena destacar entre ellos además de Perrault y los hermanos Jacob y Wilhem Grimm, a Hans Christian Andersen, autor de El Patito Feo y El Nuevo Traje del Emperador, E.T.A Hoffman autor de El Cascanueces y el Rey de las Ratas, Oscar Wilde autor de El Ruiseñor y la rosa, El Gigante Egoísta y El Príncipe Feliz. Aquí en Venezuela tenemos la prolija obra de Aquiles Nazoa.

Títulos como Los Viajes de Gulliver de Jhonatan Swift o Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll son considerados como exponentes de la literatura infantil, no obstante, estas obras no fueron ideadas por sus autores para un público de niños. Swift tenía la intención de elaborar una sátira sobre la situación de su país durante la Ilustración y Carroll intenta aproximarse al significado del sinsentido a través de una narración igualmente sin sentido aparente.

La literatura para niños comprende distintos géneros literarios desde poesías, cuentos, fábulas hasta novelas, entre otros. Casi siempre lo que se desea es que el niño lea, que interactúe con los libros y además reflexione luego en torno a lo que ha leído. Es por esta cuestión que los autores son cuidadosos a la hora de elaborar un libro para niños y tienen en consideración que aquello que el niño lee es, de alguna manera, un mensaje recibido.

Los temas de la literatura infantil jamás parecen agotarse y en su mayoría los elementos fantásticos y mágicos gozan de especial privilegio. Precisamente son los niños los más propensos a ser impresionados por la lectura de hechos que están relacionados con magia o con los hechos prodigiosos de algún héroe. Lo fantástico proporciona al niño un mundo infinito de posibilidades ajenas a la naturaleza real y esto hace de la lectura un mundo también maravilloso. Muchos investigadores de la literatura infantil sugieren que los libros ideados para niños deben contener algún tipo de elemento fantástico para que puedan interesar a un público que no recurre a la lectura con asiduidad.

Lo maravilloso, que representa aquello que sorprende en extremo y no puede explicarse de forma natural y lo fabuloso, que remite a la mitología son también, junto a lo fantástico y lo mágico, elementos constituyentes de la literatura infantil promedio. Sin embargo hay oportunidades en las que no se presentan elementos de estos tipos y la obra continúa siendo literatura infantil. Esto ocurre cuando hay implícitos solamente elementos de la realidad contenidos en la narración de fábulas o anécdotas.

Actualmente la literatura infantil debe afrontar una lucha contra los efectos de la comunicación masiva, que mediante la televisión, principalmente, presenta al niño otras opciones de entretenimiento que no requieren esfuerzo alguno. Uno de los casos más claros de este problema particular es el de la literatura infantil creada en el pasado. Esta clase de literatura presenta dificultades para su lectura de acuerdo al lenguaje empleado por sus autores. Pinocho o Peter Pan tienen una mayor acogida en el cine o en la televisión que cuando se ofrecen como lectura. Hay aquí un problema de adaptación del lenguaje del pasado al actual y esto es salvado fácilmente por el cine, pero para la literatura significa un cambio dramático. Quizá sea por esto que obras de autores como Daniel Defoe o Mark Twain son posibles de conseguir en bibliotecas juveniles o sean destinadas al uso de un público adulto.

Algunas de las armas que esgrime la literatura infantil actual para hacerse más del agrado de los niños es el empleo de las imágenes en el libro ilustrado.

Las ilustraciones constituyen en la actualidad un caso de especial atención. Los escritores contemporáneos de literatura para niños son en la mayoría de los casos, además de escritores, ilustradores de sus obras. Tal es el caso de Antony Browne autor de Zoológico y Cambios o Chris van Allsburg autor de Jumanji y La Escoba de la Viuda, entre otros. La ilustración de las obras son en gran medida los elementos más interesantes de la literatura actual para niños.

Como he dicho anteriormente, la literatura infantil no es sólo narrativa, incluye además la poesía y el teatro. En el caso de la poesía, ésta se presenta para el niño como la oportunidad para manejar palabras, contemplarlas desde distintos ángulos y jugar con ellas. Muchas veces la poesía para niños no fue ideada para ellos sin embargo ésta ha sido ganada por los niños de la misma forma como fue ganada Los Viajes de Gulliver de Swif. La poesía ganada por los niños son generalmente un conjunto de rimas, retahilas, trabalenguas o adivinanzas extraídas del folklore.

Sin duda alguna es el cuento el que goza de mayor popularidad entre los pequeños. Los cuentos son narraciones breves de trama sencilla que los niños disfrutan más porque concentran la acción, el tiempo, y el espacio sin largas extensiones como el caso de la novela.

Aquí en Venezuela la mayoría de la literatura infantil ha sido recopilada de las tradiciones y del folklore. Esta acción pretende mostrar al niño venezolano su verdadera identidad en contra del bombardeo de tradiciones extranjeras de los Mass Media en la televisión, principalmente. Tal vez muchos de nosotros conocimos en nuestra infancia los cuentos del Tío Tigre y Tío Conejo del Tío Nicolás o el De como Panchito Mandefuá cenó con el Niño Jesús de Pocaterra. Recientemente la Fundación Banco del Libro, institución que se dedica a la promoción, evaluación, edición y rescate de la literatura infantil en Venezuela, organizó la exposición interactiva Muchos Libros, Muchos Mundos. Una experiencia que buscaba dar a conocer el maravilloso mundo que se esconde tras las carátulas coloridas de las ediciones para niños. Esperamos que se repita en alguna otra oportunidad.

José Lezama