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Trabajo de Campo 2009

Cada año los estudiantes se llevan sorpresas al realizar su Trabajo de Campo porque regresan con una lección de vida


Alejandra Granadillo (*)
La experiencia de campo, es realizada cada año por los estudiantes de primer año de Ciencias Sociales, como una evaluación fundamental para las cátedras de Sociología e Introducción al conocimiento científico. Generalmente se realiza una semana después de Semana Santa, y de esta manera se realizó este año, desde el 13 y al 17 de Abril.

Las poblaciones estudiadas se distribuyeron de dos maneras. Por una parte, los profesores sortearon entre los estudiantes un pequeño número de pueblos en los cuales se contaba con la colaboración las instituciones: Fundación La Salle y Fe y Alegría. A diferencia de los grupos restantes para quienes se establecieron una serie de condiciones que determinaría la selección de la comunidad a estudiar.

El Trabajo de Campo significa en primera instancia un sondeo etnográfico donde se analizan los rasgos culturales de la población estudiada: su composición demográfica, las estructuras y dinámicas familiares, las condiciones de salud, educación, trabajo, religión, entre otros, a partir de la aplicación de una encuesta en un grupo representativo de familias locales, aunado a la realización de entrevistas con personas claves, la observación directa y la participación en las actividades propias de la comunidad.

A continuación se presenta la vivencia de tres grupos que realizaron su Trabajo de Campo en distintas localidades  y condiciones.
Experiencia en El Pao-Estado Bolívar

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Para la realización de este Trabajo de Campo se contó con el apoyo de Fe y Alegría y por las mismas características de la zona la investigación no se concentró en un pueblo como tal, sino que se estudiaron los caseríos encontrados en el sector 19 de Abril de El Pao, en el Estado Bolívar, como fueron: Los Manantiales, Palo Mocho, Ojo de Agua y La Lagunita.

Debido a que se trataba de un convenio, la investigación se concentró en las familias de los alumnos de tres escuelas de Fe y Alegría, donde surgieron diversos aspectos resaltados por los mismos universitarios:

Mercedes Amaya:
El Trabajo de Campo me ayudó a valorar las oportunidades que tengo porque allá tienen dos opciones, trabajar en el campo o estudiar pero esa es la más remota porque muchos caseríos quedan muy lejos de las escuelas. También descubrimos que la mayor parte de la población es evangélica, aún cuando Fe y Alegría es una escuela católica, pero es la única escuela que tienen.

Seyery Fariña:
Cuando llegamos nos encontramos con lugares donde no había una plaza, ni iglesia, ni había cura, no había carretera, no había nada. Por eso son personas con muchos inconvenientes, como tener que ir a las ciudades que están a 45 minutos o dos horas para comprar sus alimentos.

Elena Jugo:
A pesar de la religión Fe y alegría es el punto en común de todos, es en lo único que creen, incluso como no tienen junta comunal las reuniones las hacen en las escuelas y los profesores actúan de jueces para ayudarlos a tomar decisiones.

Ana Abdala:
Observamos que las mismas familias se desmotivan con respecto al estudio, porque los niños tienen que hacer un sacrificio demasiado grande, levantándose a las tres de la mañana y regresando a las nueve de la noche para poder estudiar. Además, en la parte religiosa ellos ven la riqueza como algo que los va alejar de Dios, entonces para qué tener riquezas, por eso ellos prefieren su fe. Otro problema que tienen es que no tienen agua, tienen que ir en burro o a pie al manantial para agarrar el agua.

Valentina Álvarez:
En estos caseríos no tienen ambulatorio, lo que llega allá son los médicos cubanos pero no trabajan todos los días. Otro de los principales problemas es el transporte. Los caminos son de tierra y el transporte público pasa una vez al día, y muchas veces las escuelas no dan clase porque si no pasa el transporte público las maestras no tienen como llegar. Además, muy pocos niños estudian, hay una maestra por cada tres grados porque son máximo cinco niños por grado.

Adriana García
En Manantiales tenían muchos problemas con la guardia porque les quitaban el carbón que producían diciendo que estaba prohibida la tala y la quema, pero lo hacían cuando tenían el carbón listo, para venderlo y enriquecerse.
Experiencia en Los Pocitos-Estado Trujillo

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En este Trabajo de Campo se contó con el apoyo de la Fundación La Salle. El convenio fue similar al de Fe y Alegría, ya que la investigación se concentró en las familias de los alumnos de la institución, sin embargo el análisis se realizó específicamente en un pueblo del Estado Trujillo llamado Los Pocitos, ello le permitió a los universitarios tener una experiencia de mayor contacto con las personas, y así lo señalan:

Adolfo Celma:

Una vez que llegamos al pueblo y que conocimos la gente sentí que las personas nos recibieron con mucha gracia, con mucho respeto, cariñosamente como si fuésemos familiares. Yo siento que como persona adquirí cosas nuevas, crecí como persona, me siento mejor con la carrera que estudio y más identificado.

Josmar Suarez:
Cuando llegamos al pueblo, nos recibieron súper bien, los profesores nos ayudaron, nos guiaron, nos dieron material de apoyo para el trabajo. Los primero dos días, estuvimos conociendo la gente viendo como trabajaba, que hacían, su día a día. La experiencia fue muy chévere no creía que iba a ser así, me imaginaba otra cosa totalmente diferente.

Andrea Gómez:

La gente que vivía allá era impresionante, todo el mundo nos recibió, yo creo que nadie nos cerró la puerta, nadie se negó a una entrevista, a pesar de que las entrevistas era fastidiosas. Pero en verdad la gente fue súper amable. Yo creo que el Trabajo de Campo fue el primer contacto con lo que nosotros vamos a hacer, que va a ser convivir con gente, porque a veces uno se encierra en Caracas y no se da cuenta que existen otras cosas.

José Gregorio Colmenares:

Las personas te reciben como si tú fueras parte de la familia, como si tuvieses mucho tiempo viviendo con ellos. Ha sido una experiencia que me hace crecer más como persona, me ayudó a conocer cosas nuevas para mi carrera. Esa experiencia me ha marcado y que vale la pena hacer el esfuerzo. No quiero caer en comparaciones pero ellos tienen una forma muy distinta de vivir a los que viven en Caracas y eso es lo que creo que marca, porque cuando tú ves esa distinción tú dices que hay otra realidad, hay otra forma de ver el mundo y bueno es interesante participar y pertenecer porque ya uno pertenece a eso.

Astrid Boguete:
En el pueblo la gente era muy amable y a pesar de que son humildes te ofrecen todo lo que tienen y más. Ellos se sentían halagados de que estuviésemos allá conociendo su comunidad, interesándonos por ellos. De verdad es una experiencia extraordinaria que te ayuda a crecer como persona, a ver las cosas desde otras perspectiva, a entender que mas allá de la frialdad de las ciudades existe gente que quiere echar para adelante con unos valores increíbles, de familia, compañerismo y humildad.

Jesús Salvatierra:
Lo importante del Trabajo de Campo como tal es palpar la importancia de aplicar las teorías que hemos aprendido en cuanto a sociología, sobre cómo llevar esas teorías a un mundo real y saber como aplicarlo, ver que lo que estamos estudiando en realidad no es “pura paja”. 
Experiencia en Tunantal-Estado Sucre

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La experiencia en Tunantal, un pueblo del Estado Sucre, fue un poco diferente porque fue seleccionado por los estudiantes a partir de las directrices de los profesores, por tanto el pueblo no los esperaba.

Claudia Grullón:
Al llegar observamos que ellos mismos se dividían en ricos y pobres. Primero empezamos a encuestar los pobres y en la parte de los ricos sólo habían casas de playa de personas que vivían fuera, por tanto no había nadie. Definitivamente cambió mi modo de ver las cosas, me sentía millonaria al ver cómo viven y aunque mucha gente pensaban que éramos del gobierno al explicarles quiénes éramos se abrían un poco más, porque no confían en sus funcionarios públicos.

Angelybh Graterol:
El Trabajo de Campo fue una experiencia que influyó bastante en mí, ya que me ayudó a conocer el mundo en realidad y uno se siente privilegiado cuando ve las casas de tierra, de cuatro paredes, donde viven ocho personas. Sin embargo, la gente nos recibió muy bien, nos dieron de todo: refresco, agua, comida,  de todo.

David González:

Para mí fue una experiencia muy agradable. Yo encuesté a una señora bastante pobre que vivía en una casa de cartón piedra, y aunque viven así todavía ven las cosas positivas. Esa señora que no tenía mucho, nos dio un plato de comida y cambió mi vida en el sentido de enseñarme a ser más humilde y me ayudó a reafirmar lo que yo pensaba de esta carrera.

Rocío de Jorge:
Mi experiencia personal del Trabajo de Campo fue aprender a valorar lo que uno tiene, porque estas personas aunque no tengan nada, lo poco que tienen lo valoran, pero al mismo tiempo lo comparten. Hubo un caso de una señora que trabajaba en un abasto, y se negó desde el principio a hacer la encuesta porque tenía desconfianza, y bueno nosotros le hablamos explicándole de dónde veníamos y la convencimos para que respondiera y la final cuando le fuimos a comprar no nos quiso cobrar nada.

Otra de las cosas que nos dimos cuenta es que casi todos trabajaban para empresa Alimentos Polar, siendo un pueblo costero no se dedican a la pesca, cultivan mucho la piña y tienen bastante tradición ella. También hubo muchas personas que no nos quisieron atender, y decían que estaban cansados de lo mismo, que iba la gente a hacer encuestas y que nunca le daban su casa. Nunca terminaron de entender que no íbamos por parte del gobierno.

Roberto Da Silva
Es una experiencia que me gustaría repetir. Allí uno aprende muchas cosas, el simple hecho de cómo le entras a la gente para hacerle las encuestas, de ver como se relacionan. Allá todos se conocen todos se tratan como hermanos y bueno eso me dio el impulso para continuar con la carrera.

Audis Ramones
Otra cosa que nos sorprendió es que la mayoría de las personas habían llegado al nivel básico de la educación, porque decía que antes el estudio era para los ricos. Además si querían continuar estudiando tenían que ir para Cumaná o para Marigüitare, porque la escuela llega hasta noveno grado.
(*) Estudiante de Comunicación Social