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Trabajo de Campo: un antes y un después

El Trabajo de Campo se ha caracterizado por alterar la vida de los estudiantes  que lo realizan cambiando su manera de ver la realidad del país

Alejandra Granadillo(*)

El Trabajo de Campo se hizo por primera vez en el año académico 1978-1979, a raíz de la iniciativa tomada por el profesor Mikel de Viana s.j., quien en ese momento era docente de la cátedra Sociología. Desde entonces se ha venido realizando hasta convertirse en una experiencia institucional que identifica a la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello.

En un principio se realizaba una investigación exclusivamente antropológica, basada en una observación participante, donde se seleccionaban zonas rurales a las que los alumnos del primer año de Ciencias Sociales pudieran acceder, para convivir con la población durante una semana y finalmente registrar su experiencia complementada con los conocimientos teóricos impartidos en el aula.

Posteriormente, por sugerencia del profesor Mikel De Viana se intentó darle una utilidad más práctica al Trabajo de Campo al convertir la experiencia, en la recolección de datos para algún tipo de institución pública. De esta manera, a partir del año 2000 se comenzó a trabajar en conjunto con la Gobernación del Estado Miranda, específicamente con la Dirección de Educación, ya que sentían la necesidad de tener información sobre el área rural del estado y conocer los aspectos que las estadísticas oficiales no les proveían.

tl_files/factum/Factum13/generales/genny-sergio.jpgLa profesora Genny Zuñiga, docente de la cátedra Introducción al Conocimiento Científico, comenta que la gobernación ofrecía un listado de los pueblos rurales a los que podían ir y además le facilitaban a los alumnos el poder quedarse en las escuelas. “Claro, ellos iban en semana santa, y como se tenía el contacto, todo el pueblo ya sabía que ellos iban. Entonces los muchachos se llevaban sus carpas y armaban su campamento para estar toda la semana”, afirma.

Complementariamente surge el primer instrumento, destinado a recoger información con las características de la comunidad, desde el punto de vista demográfico, educativo, laboral, sanitario y cultural. De este modo, el trabajo de Campo comienza a formar parte de las materias Sociología e Introducción al Conocimiento Científico, lo cual le añade a la investigación una mayor fuerza, al incluir la aplicación de una encuesta en un grupo representativo de familias locales, aunado a la realización de entrevistas con personas claves. Cabe destacar, que se mantiene la observación directa, y la participación en las actividades propias de la comunidad.tl_files/factum/Factum13/generales/coello.jpg

Así se realizó durante tres años y el profesor Francisco Coello, docente de la cátedra de Sociología, acota que: “fue una experiencia muy valiosa porque la información que recolectaban los muchachos era convertida en una base de datos que luego era entregada formalmente al gobernador. De esta manera los estudiantes podían integrar sus conocimientos aprendidos en estadística,  metodología y sociología”.

Posteriormente, con el cambio de autoridades en el Estado Miranda se perdió el contacto para que los alumnos continuaran sus investigaciones en la zona, lo cual obligó a retomar el proceso con el que se inició el Trabajo de Campo en un principio, donde los profesores dictaban las condiciones para que los estudiantes seleccionaran el lugar sobre el cual iban a trabajar.

Sin embargo, este año se retomaron las alianzas con instituciones, aunque no gubernamentales, como es el caso de Fe y Alegría y Fundación La Salle. Así una parte del estudiantado trabajó en torno a estas alianzas y otra parte seleccionó su población.

El acuerdo con las instituciones es muy similar al anterior, ellos les suministran a los estudiantes un lugar donde hospedarse, para que recopilen datos sobre la comunidad, garantizándole a la institución tener la información que les permita integrarse mejor a la comunidad y además determinar la principales necesidades de la misma.

Actualmente la Escuela de Ciencias Sociales está trabajando para aumentar los convenios con las instituciones, ya que crean un mayor sentido de responsabilidad en el estudiante, al hacerse consiente de que su trabajo debe ser de calidad, porque va ser de ayuda para la comunidad.

Sergio Groppo, Coordinador del Ciclo Básico de la Escuela de Ciencias Sociales, señala que “cuando los estudiantes llegan a la comunidad y son adoptados por el pueblo, y el pueblo le da lo que prácticamente no tiene a gente que tiene, los estudiantes quedan con un gran sentido de agradecimiento. Entonces es muy difícil cuando tienen un trabajo de campo y no tienen a quien entregárselo, pero si pudieran llevarle su investigación a alguien que actúa y que puede hacer algo por el pueblo, eso multiplica el rendimiento social del trabajo del estudiante y aumenta su motivación”.

Experiencia en UCAB-Guayana

tl_files/factum/Factum13/generales/marcopolo.jpgEl profesor Marco Polo Correia, luego de vivir la experiencia del Trabajo de Campo como estudiante, luego como preparador y finalmente como docente, al llegar a la UCAB-Guayana, donde sólo ofertan la carrera de Relaciones Industriales, planteó la sugerencia de repetir la vivencia.

De esta manera, Guayana comienza a realizar el Trabajo de Campo en coordinación interinstitucional con Fe y Alegría con resultados muy favorables. Los estudiantes fueron para distintos sectores del Pao, en el Estado Bolívar, y se hospedaron en escuelas de la institución localizadas en zonas rurales desconocidas para ellos que viven dentro del mismo estado. Al año siguiente, los estudiantes fueron a Tumeremo, una población cercana a la Gran Sabana, también con el apoyo de Fe y Alegría.

Importancia para la carreras de Ciencias Sociales

El Trabajo de Campo representa un desafío teórico, ya que promueve la asimilación de todas las materias del primer año de la carrera. Además contribuye a generar con sentido crítico, información útil para el mundo científico, en beneficio del pueblo estudiado y las instituciones que actúan en él para su bienestar.

Al mismo tiempo, el Trabajo de Campo corresponde un desafío práctico, puesto que promueve el trabajo en equipo, la organización de las tareas, de la logística y la toma de decisiones. Pero sobretodo, implica el preámbulo ante el reto de abordar al ser humano en su entorno.

Sergio Groppo, expone que el objetivo principal de esta actividad es que “el estudiante tenga su propia vivencia y asuma su responsabilidad, sin que tengan un control universitario o familiar, para que sean autónomos con su trabajo”.

Asimismo, Francisco Coello añade otra finalidad importante: “lograr que el muchacho se  consustancie con lo que significa ser un científico social, que vaya y tenga la oportunidad de ver una comunidad distinta a la suya, conocer otros puntos de vista, entender que el país es más complejo que su entorno inmediato y que de alguna manera entiendan los retos que implica ser científicos sociales”.

De modo que, el Trabajo de Campo es un aprendizaje académico y personal, donde como lo indica Genny Zuñiga genera “un antes y un después”. En términos académicos se enfrentan a su objeto de estudio “de un solo golpe”, ayudando a disipar sus dudas para corroborar su orientación vocacional.

(*)Estudiante de Comunicación Social