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Voluntarios ucabistas: formación de conocimiento, compasión y compromiso

Con sonrisas en sus rostros, Yesenia Martínez, José Bello, Eddymar Coronado y Rodolfo Rojas nos cuentan sus experiencias dentro de los grupos de voluntarios y cómo su participación los ha ayudado a crecer como personas

ELVIA ROJO (*)

Utilizando diversas técnicas y herramientas, los grupos de voluntariado buscan crear momentos de reflexión en cada actividad, para dejar una enseñanza y ayudar en la formación de la persona, más allá de la teoría.

Experiencia personal  y práctica profesional

“Mis primeros alumnos fueron los del voluntariado”, comenta Yesenia Martínez, estudiante de segundo año de Educación. Es una experiencia única que nunca vas a olvidar, porque no solo pone en práctica los conocimientos adquiridos en clase, sino que aprende a lidiar con los problemas que se te presentan en el aula.

Más allá de la práctica profesional y las técnicas de aprendizaje que obtuvo en Voluntarios en Red, para Yesenia, subir a un barrio y tener contacto con los niños es lo que te da la experiencia. Una de las anécdotas que más la conmovió fue una ocasión donde un niño le pidió prestado un lápiz porque no tenía dinero para comprar uno. “Te das cuenta del valor de las cosas y cómo es tu realidad frente a la de ellos”.

Una opción de vida para crecer juntos

Ser voluntario es aportar un granito de arena para mejorar la situación del país, “pues te das cuenta de que estás metido en una sociedad donde pasan cosas que están allí y que tienen solución”, afirma José Bello, coordinador de Pastoral Antímano. “No haces nada con contarlo, sino con vivirlo”.

Eddymar Coronado, también organizadora del proyecto, no considera al voluntariado como una actividad extra-curricular, sino como una opción de vida para el estudiante ucabista. Levantarse temprano para participar en las actividades no es un sacrificio, “es un gusto saber que marcas la vida de las personas y verlos años después graduándose en la universidad”.

Complemento en la formación del ser humano

La cátedra de Humanidades III en las escuelas de Ingeniería de la UCAB requiere de 16 horas de servicio social, que los estudiantes pueden cumplir a través del grupo de voluntarios de Fórmula SAE.

Con esto se trata de “sacar al ingeniero de su entorno, enseñarlo a ser persona, no convertirlo en una máquina para sacar números” afirma Rodolfo Rojas, estudiante de Ingeniería Industrial y fundador del grupo.

A parte de aprender a trabajar en equipo y capacitarse en ciertas áreas como mecánica y desalojo de estructuras, el voluntariado logra que el participante choque contra las cuatro paredes de la universidad y se enfrente con la verdadera realidad del país, y que de alguna manera se sensibilice ante ella.

(*) Esudiante de Comunicación Social